Realmente estoy muy triste por lo que sucede con mi país, da grima ver u oír noticias, leer lo mismo en los periódicos y a pesar de todo me encanta Colombia y sé que he de morir aquí. No es cuando, sino como morir.
Da pesar ver que una imagen es superior a una idea. Una filosofía política es criticada por su presentación más que por su contenido. Duele ver que lo inmediato es mejor que lo trascendental, que la ley del vivo existe gracias al gusto que nos da el desorden.
Es lamentable que ídolos de ahora están fuera de la ley, que nos gustan que nos digan mentiras; seguramente estamos tan cansados de la realidad que preferimos creer en imposibles, promesas que todos sabemos que nos se cumplen, pero nos dan sensación de futuro, algo deseable y no importa si es realizable.
Nos invade la cultura de periódico y canales privados, somos incapaces de leer un plan de gobierno completo, nos gustan que nos lo interpreten, que llegue "colado" y maquillado según el que lo imprima. Nos falta cultura política y mientras tengamos el facilismo de que los demás piensen por nosotros nunca podremos tener una democracia real.
La realidad nos duele y por eso queremos la ilusión de la magia, queremos olvidarnos del mendigo, del que acosa por lavar los vidrios, del que pide, ataca o retaca por una limosna. No queremos saber de los cinturones de miseria que vemos por las ventanillas, ni a que huelen las "ollas" crecientes en las ciudades, abonadas por desertores del campo, empujados por tierras estériles, por alto costo de los insumos o simplemente porque hay "interesados" que quieren la tierra (Reforma agraria a punta de balas). Cuantos realmente pueden ir tranquilos a sus fincas, preguntemos a los desplazados o a los desplazados profesionales aprovechados del rio revuelto en la repartición de tierras. Preguntemos a los campesinos que están sufriendo sus fincas, sacándole a la tierra productos que son amenazados por TLC's mal hechos o sesgados a propósito.
Sí, podemos ir a las fincas y espectadores en la vía hacen señas positivas, pero tenemos la amenaza de no ser competitivos frente a socios futuros llenos de subsidios. Podemos ir a las fincas pagando un costo alto de nuestro propio bolsillo, gasolina a precios superiores a la media internacional, peajes costosos y una celaduría que hace una gran erogación al patrimonio público. Y mientras tanto se llenan grandes bolsas de grupos pequeños, ¿que nos llega a las vía custodiadas de las regalías petroleras? Una infraestructura vial incipiente, que apenas puede con el tráfico local, la caída de un puente puede parar medio país. ¿Cuanto llega a la educación de los grandes megaproyectos? Una educación que se asoma al último puesto en Latinoamérica. Como puede un país tener buena salud si es el vicio el que la sostiene y el afiliado el que nutre los bolsillos de los dueños de las prestadoras. Un país se desarrolla si hace investigación, no si compra lo investigado. ¿Cuantos recursos tiene mi Colombia en desarrollo de tecnologías pertinentes?
Nos conformamos con nada, vemos con orgullo las migajas que invierten del tesoro público y la exigencia a los "servidores públicos" es nula.
Como me duele mi patria, país hermoso y abundante del que no sabemos nada, país de extremos, que hasta un partido de futbol, la red social o una novela pueden atrasar su futuro.
Ya sé que va a pasar el domingo, pero la verdad es que "Todo pueblo merece sus gobernantes"