Lamento mucho que los
Colombianos no sepamos lo que tenemos. Vivimos en un país con toda clase de recursos
naturales, disponibles en abundancia, desconocidos para los nativos y muy
apreciados por los foráneos. Pero es desconocimiento le sirve a unos pocos que
aprovechan para sacar la materia prima en nuestras barbas sin que nos
preocupemos por conocer que es lo que se llevan, mientras los medios de comunicación nos distraen.
Pero no es solo una falta de Estado o de las Universidades,
sino del pueblo en general. ¿A quien realmente le ha importado que saqueen los
recursos naturales dejando una desolación a su paso? Me atrevo a retar a un
Colombiano que muestre un municipio que haya tenido petróleo, o esmeraldas, o
madera, o el apreciado oro y esté bien social, y económicamente. El desconocimiento
y la abundancia que tenemos nos ha vuelto perezosos, para qué investigar si la
tecnología de las multinacionales nos hacen todo.
Las universidades se complacen en hacer eco de las
formulaciones de los laboratorios que buscan mas rentabilidad, que llegar al
convencimiento por medio del análisis local. Son pobres los presupuestos para
investigación, pero son más pobres las ideas innovadoras que teniendo la
materia prima, apreciada por otros, no hayamos llegado al desarrollo por medios
propios. Nos sentamos a esperar ya sea para copiar y vender (piratería), o para
ver como las empresas extranjeras hacen el negocio y solo nos dejan llevarles
las maletas, esto está pasando en la “otra media Colombia”, sin que nadie se
pregunte realmente en que nos beneficia tanto poderío extranjero si los
cultivos son para exportación, alimentación para máquinas o para cebar ganado
en Europa, porque allá no tienen tierras.
Nos quedamos con unos pocos sueldos ilusorios, que
incrementan la inflación y nos dejan las tierras y el costo de vida, tan alto
que la región se vuelve un lugar propicio para problemas sociales. Nos dejan los problemas sociales y ambientales
compensándolos con uno cuantos pesos que llegan a manos de las entidades de
control y se diluyen en la burocracia nacional.
