Estudiantes
La buena noticia es que hay interés por conocer las
alternativas de producción. Ya es hora de no seguir haciendo lo mismo de
siempre, hemos repetido la misma forma de ver la naturaleza desde la invasión
española, la misma tecnología de producción en la que no importa el impacto a
la naturaleza con tal de sacar grandes cosechas que generen excedentes
comercializables que den dividendos a los accionistas, muchos de los cuales hacen
uso de la doble moral practicada por los líderes mundiales.
Empresas productoras de comida a nivel mundial con la
disculpa de saciar el hambre de los países pobre los usan para cosechar industrialmente
cereales que van a alimentar ganados confinados con altísimos costos de
producción sabiendo que son unos pocos los que pueden pagar.
Pero no solo producen comida sino que también modifican
genéticamente el germoplasma para mantener el dominio de esos productos, los
llevan a híbridos improductivos evitando que puedan propagarlos para satisfacer
el hambre individual. Solo se pueden sembrar si tienen permiso y pagan por
adquirir las semillas.
Esto está pasando a diario en nuestras narices con la
autorización de los gobernantes que solo piensan en su propios beneficios y que
estamos haciendo ya sea para participar en esos proyectos o por lo menos con recibir lo justo del
negocio en el que llevamos la peor parte.
Me alegra
haber recibido en la finca más de doscientos estudiantes en los que pudimos
dejar un mensaje de que a pesar de que vamos en caída pues el sistema no es
viable, hay una pequeña muy pequeña esperanza de poder hacer algo por la
naturaleza y es empezando en cada casa en cada hogar cada hombre o mujer que quiera
hacer su aporte que no es pequeño, es grande si lo multiplicamos por la
cantidad de humanos disponibles para hacer algo.

