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domingo, 12 de diciembre de 2010

Lejanías

Por una carretera pavimentada, casi toda, se llega en apenas dos horas y media desde Villavicencio; el pueblo, igual que otros del llano, la cultura de dos ventanas pequeñas y una puerta al centro, paredes blancas en algún tiempo, lo baña el río Guape, según sus habitantes con un caudal cada vez mas disminuido.

Lo interesante no está pasando en el pueblo, es en el campo donde está ocurriendo la transformación, la Federación de cafeteros está impulsando la producción del grano de manera acelerada, ofrece créditos, aporta la semilla y les ayuda con el abono en algunos casos. Se ve el cambio, después de tanto miedo. Una que otra finca en los que se notan los dineros de dudosa “ortografía”, pero nada que hacer como en toda Colombia se nos han infiltrado. Tiene el orgullo de tener el cultivador - exportador del mejor café orgánico.

Visitamos tres fincas, una lechera donde tienen unos hermosos ejemplares y de gran producción, lo más novedoso es que hacen su propio concentrado balanceado con base a plantas de alta proteína y algo de harina, ensilan los excedentes y complementan la dieta con pastoreo. Compostan el estiércol en un encierro con agrolene, polisombra y gallinas ponedoras para agilizar el proceso de secado.

Las gallinas tienes su propia dieta: algo de maíz, “cajeto”, un poco de salvado y lo que consigan en el secador del compost.

Ya sobre la cordillera a un clima agradable visitamos una finca que se ha especializado en la clonación de cacao y los injertos de aguacate. Arboles que al año ya están en producción. Una familia que tiene la empresa finca y en la que todos aportan para mayor eficiencia. Suma de negocios familiares, partiendo del cacao, el aguacate, la lombriz, el compostaje del estiércol de los vacunos que permanecen semi-estabulados. Los Cítricos y guayaba complementan los sistemas de producción que esta última fruta la están erradicando por saturación del mercado (mucha oferta).

Por último fuimos a la finca de un amigo, a la que ha aplicado las tecnologías apropiadas al trópico. Ganado semi estabulado, con pastos de corte y silo con forrajes nativos. Ganancias de peso en ceba que superan los mil gramos día. Un biodigestor para el tratamiento de los excedentes del establo y producción de gas para la cocina. Encontramos una huerta de tomate y habichuela totalmente orgánica en la que prevalecen las arvenses dentro del cultivo, con esto logra el balance vital para el control biológico. Para las enmiendas en los terrenos utilizan biofertilizantes hechos en la misma finca.

La novedad en esta finca es la recuperación de humedales que aumentaron el caudal después de dejar la revegetación natural.

Lejanías es una tierra en la que se nota la abundancia, la vegetación es exuberante, los tonos de verdes tienden al negro por la vitalidad de la tierra. Después de ser una tierra abusada por los agroquímicos y por los conflictos sociales, Lejanías va en la vía de recuperar la grandeza de otros tiempos, la gente volvió y los dineros de dudosa procedencia están siendo domesticados, es triste reconocerlo pero es un hecho.

Encontramos un tipo de guadua que es una hermosura, mide cerca de treinta metros, no tiene riendas bajas, pero la curiosidad radica en que son “torcidas” naturalmente, presentan unas formas caprichosas que son un gusto para ver una rodal de características únicas.

Agradecemos al Ing José Zarate la invitación a conocer esa región tan pródiga en naturaleza y le deseamos muchos éxitos en su nueva empresa.

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Villavicencio, Meta, Colombia
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